Crónica “Volta a Collserola”

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Crónica “Volta a Collserola”

La llegada brusca del invierno este fin de semana, tras el largo y amable veranillo, no arredró a los fieles asistentes a la Volta a Collserola de mountain bike que organiza cada año Probike y que alcanzaba este 2015 su vigésimo tercera edición.

A partir de las 8 de la mañana del domingo 22 de noviembre, el primer día de este otoño en el que podía decirse con propiedad que hacía un frío que estremecía, empezaron a concentrarse delante de la tienda de Viladomat 310 los animados bikers hasta superar finalmente la cifra de 150 inscritos en las jornadas previas, y que con la módica cuota de 5 euros disfrutaron a media mañana de un avituallamiento-botifarrada en la zona de merenderos de Santa Creu d’Olorda, en la carretera de Vallvidrera a Molins de Rei.

La novedad de este año en la Volta a Collserola Probike era la participación de una decena de bicicletas eléctricas, de diferentes modelos de Cannondale y Trek dotadas todas ellas del sistema Bosch de motor en el pedalier y batería de 400 watios, que es, hoy por hoy, el de mejor rendimiento entre las bicicletas de pedaleo asistido.

Eso permitió, por un lado, la presencia en la excursión ciclista de personas que no hubieran podido afrontar las rampas de los caminos del parque natural de Collserola con bicicletas normales y, por otro, que los aficionados que pedaleaban en bicicletas normales pudieran probar en algún tramo del recorrido las innegables ventajas que aportan las novedosas bicicletas eléctricas al mundo del ciclismo.

Aunque la salida por el parque de Collserola no tiene cariz competitivo, es sabido que los apasionados de las bicis no pierden ocasión de medirse entre ellos, así que lo que arrancó a las 8.30 de la mañana como una nube de mtb delante de la tienda Probike para dirigirse a la carretera de Les Aigües por la Diagonal, la avenida de Pedralbes y la avenida Pearson hasta alcanzar la torrentera de XX, enseguida se convirtió en una larga fila en la que se iban formando grupos naturales entre los ciclistas que mantenían ritmos similares.

La animada botifarrada en Santa Creu d’Olorda, en la que tampoco faltaron barritas energéticas, bebidas y mandarinas, permitió reponer fuerzas tras ese primer tramo inicial de algo más de 25 kilómetros por los caminos del parque y propició también que se reorganizaran los grupos en función del estado de forma de cada uno y de los horarios que los participantes quisieran cumplir para su regreso a casa.

De manera que la segunda fase del recorrido fue de lo más variada, en función de cada guía y del grupo formado en torno a él. La salida Probike está organizada en torno a dos recorridos (uno corto, de unos 40 km, y otro largo, de más de 60 km) que disponen de sus respectivos tracks, pero hay no pocos mountain bikers barceloneses que conocen al dedillo los caminos de Collserola, así que, en función de la velocidad media y de la hora, resulta de lo más sencillo adoptar variantes para alargar o acortar la ruta.
Para los ciclistas eléctricos, la excursión resultó de lo más placentera, tanto por verse circulando en medio del magnífico ambiente creado por los numerosos aficionados que acuden a la marcha Probike, como por el innegable placer que les supone mantener un alto ritmo en las subidas y no llegar a sufrir el agobio de quedarse atrás o acabar agotados.

A cambio, también resultó cómico para los demás participantes que sus conversaciones giraran en torno a cuántas rayas (de batería) habían consumido y cuántos kilómetros les indicaban sus displays que aún podrían hacer.

También para los usuarios de las bicis normales que tuvieron ocasión de probar una eléctrica la experiencia resultó placentera. Al ¡¡uauuuhh!! habitual que se les escapa tras las primeras pedaladas suele seguir una frase divertida del tipo “madre mía, qué maravilla… y qué peligro tienen. Ahora ya no pararé hasta hacerme con una”.

Al final, el clima también ayudó al éxito de la excursión ciclista organizada por Probike. El frío de primera hora se fue atemperando conforme calentaba el sol y la jornada resultó perfecta para hacer deporte. Muchos de los casi 200 aficionados participantes acabaron descubriendo rutas por las que nunca habían pasado, especialmente en la zona desde Sant Bartomeu de la Quadra hacia El Papiol, antes del regreso por La Floresta hacia el Tibidabo, lugares mucho menos concurridos que el entorno de la Carretera de Les Aigües y por donde es fácil sentir el placer del ciclismo de montaña en solitario mientras se circula entre bellos paisajes.

By | 2015-11-26T09:08:30+00:00 Noviembre 26th, 2015|General, Noticias|Comentarios desactivados en Crónica “Volta a Collserola”

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