Test FollowMe Tandem

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Test FollowMe Tandem

Autor: Adrià Zamel

Montaje e instrucciones

No tiene ninguna complicación técnica, aunque hay que seguir las instrucciones al pie de la letra para asegurarnos un montaje correcto y que proporcione una conducción cómoda, óptima y segura para ambos ciclistas. Asimismo, el manual de instrucciones y de montaje muestra y explica claramente los pasos que hay que seguir. En principio, no deberíamos tener ninguna duda.
Consejos clave: deberemos medir diferentes medidas y distancias que serán fundamentales en el momento de la conducción. También hay que asegurarse que el cambio del cierre de la bici grande y la colocación de los adaptadores en la rueda de delante de la bici pequeña sean compatibles.

Otro aspecto destacable es que todo el sistema viene premontado, así que será suficiente con ajustarlo a nuestras bicicletas. Se puede montar en bicicletas de 26”, 29” y 700, por parte del adulto, y en bicicletas de 12” a 20”, por parte del niño.

Básicamente, ajustaremos el FollowMe por el diámetro de la rueda y por las dimensiones de la bicicleta del niño: cuando montamos la brida-soporte en el tubo horizontal de la bici del niño y ajustamos la medida de las barras de enganche, tenemos que ser muy cuidadosos , ya que nos determinará todo el comportamiento del sistema. Con esto graduaremos la posición correcta de la rueda de la bicicleta del niño –que debe tocar la placa frontal- y la altura de la rueda respecto al suelo.

El único defecto que hemos observado es un exceso de soldadura en el eje principal, hecho que impedía colocar el pasador del soporte. Solo ha hecho falta limarlo un poco per rebajar la soldadura.

Colocación en las bicicletas

La colocación del FollowMe en la bici del adulto es fácil y rápida y no requiere el uso de ninguna herramienta. Pero, ¡atención!: cuando enrosquemos los tornillos de seguridad al eje (los que aguanten los pasadores), hay que ir con cuidado para no apretarlos demasiado fuerte, ya que como que son de plástico, pueden coger juego y la maneta girará sobre la cabeza del tornillo; después, no podríamos desmontarlas y tendríamos que romper  la agarradera para poder acceder a la cabeza del tornillo. Tampoco debemos olvidarnos de colocar los pasadores de seguridad, ya que así el sistema queda bien firme.

Cuando pedaleamos sin el niño, hay que replegar el FollowMe con la cinta que va sujeta al sillín. La posición será la que nos sea más cómoda según nuestra bicicleta y nuestro pedaleo. En la bicicleta del niño, no tenemos que desmontar nada.

Cuando llega la hora de remolcar al niño, la operación no nos costará muchos segundo. Es rápido, fácil y seguro. Igualmente, a la hora de desenganchar: solo hará falta que el niño nos ayude a aguantar la bicicleta del adulto.

Conducción

Aquí es donde el FollowMe marca la gran diferencia con los otros sistemas.

Cuando no llevamos al niño, el aparato ni se nota. Solo por caminos muy pedregosos puede tambalearse un poco y hacer ruido, pero no afecta para nada a la conducción.

Cuando remolquemos al niño, la sensación es como si fuéramos con un tándem, es decir, que el pedaleo del niño se nota y es efectivo. El hecho de tratarse de un remolque articulado, hace que nunca trabaje en posiciones ni ángulos forzados. La rueda de la bici del niño,  al quedar muy cercana al suelo, consigue que este quede en una posición natural. No le obliga a ir como si ‘levantara rueda’, sino todo lo contrario, el niño pedalea con naturalidad.
Esto genera la sensación de ir en tándem. Para el adulto es cómodo y fácil de conducir –solo hay que tener en cuenta la longitud en curvas cerradas. I para el niño, también genera la sensación de tándem, haciendo que se implique en el pedaleo.


 

Por vía verde pavimentada: Es el terreno ideal y más fácil. Podemos colocar la rueda del niño muy próxima al suelo, unos 2-3 cm. Esto aumentará la comodidad del pequeño, la sensación de seguridad y la sensación de ‘tándem’ a la hora de pedalear. Cuando pedaleen adulto y niño, ¡la inercia es brutal! Se comporta de manera estable hasta los 30 km/h. Seguramente, la rueda tocará el suelo en alguna sacudida, pero no provoca ningún problema. Es ágil tanto en las subidas como en los descensos. La frenada es eficiente incluso cuando solo frene el adulto. Por el hecho de llevar la rueda muy baja, si giramos con un ángulo extremo, la rueda se puede clavarar en el suelo. En nuestro test, esto no nos ha pasado nunca en marcha, solo estando parados y después al hacer un cambio de sentido de 180°.

Por pistas y caminos: Aquí es donde se nota la agilidad del sistema. En terrenos más complicados, con piedras, raíces, sacudidas, se sigue comportando ágil y dinámico. La razón es que ni la bici del adulto domina a la del niño  ni al contrario. Según las dificultades del terreno, quizá convendrá levantar la rueda del niño, unos 4 ó 6 cm  -aunque nosotros hemos hecho todo el test solamente a 3 cm, incluso algún sendero. A velocidades de crucero  de 12-15 km/h es cuando se comporta más estable y proporciona más sensación de seguridad. Por pistas buenas, podemos rodar a 20-25 km/h con total confianza. El pedaleo del pequeño, por leve que sea, se transfiere al tándem, se nota especialmente en rampas y en tramos rodadores. Además, al tratarse de un sistema articulado, es muy maniobrable.

Por senderos: Su maniobrabilidad es excelente. Para hacer senderos, se requerirá la habilidad del adulto; pero, por otro lado, proporcionará seguridad al niño haciendo que se lo pase estupendamente. Debemos ir con cuidado en las curvas y los escalones. La longitud total del tándem hará que sea casi imposible saltar hacia delante. No es su terreno ideal –evidentemente- pero ¡puede ser muy divertido para pasar un buen rato!

Material (diseño y acabados)

El diseño es sobrio y eficiente. El justo y necesario. Con respecto a los materiales, pese a la robustez de la estructura, presenta algunos puntos débiles:
Por un lado, las partes móviles y con rozamiento acaban perdiendo la película cromada y en algunos puntos aparecen señales de óxido –eso después de 3 semanas de uso y viviendo en la intemperie-. Si tenemos la precaución de limpiarlo y engrasarlo con unas gotas de aceite de teflón, quedará protegido y funcionará como una seda. Pese a esta fácil solución, quizá convendría que se tuviera en cuenta en próximas versiones. El polvo, el barro y la lluvia lo castigan.
Por otro lado, las manillas o agarraderas de plástico, tanto de los pasadores del cierre como de las ruedecillas que fijan la bici del niño, acaban cogiendo juego –de apretar y aflojar- si no vamos con mucho cuidado a la hora de apretarlas, cosa que encuentro inevitable. En nuestro test, han cogido juego las dos manillas de los pasadores de la rueda de la bici del adulto; para poder aflojarlas hemos tenido que romperlas para acceder a la cabeza del tornillo. Igualmente con una de las que tenemos para fijar la bici del niño.

Conclusiones

Después de más de 250 km por tierras suizas y catalanes, el FollowMe ha superado con creces nuestras expectativas.

En una primera impresión, parece un invento del diablo, aparatoso y confuso, pero todo lo contrario, es manejable, maniobrable y fácil de montar y desmontar. Solo será difícil de colocar en el maletero del coche, pero siempre tenemos la opción de dejarlo montado en la bici.

Los puntos débiles, que solo son a nivel de materiales utilizados y que no afectan a la funcionalidad ni a la seguridad, quedan compensados y superados por su operatividad en el momento de utilizarlo. Para el niño, es un sistema dinámico que le permite pedalear a su ritmo o dejar de hacerlo cuando ya está cansado. El niño va colocado sobre la bici de forma natural, generando asó tal sinergia con el adulto, como si se tratase de un tándem. El niño conduce con naturalidad, a pesar de tener el manillar solidario en el eje del remolque, pero el hecho de no tratarse de una estructura rígida le da movilidad y agilidad. El niño puede ayudar pedaleando y frenando. Para el adulto, cuando no remolca al niño, el aparato no afecta para nada a la conducción; es como si lleváramos un portapaquetes. En el momento de remolcar, parece tal que fuéramos en tándem i ningún momentos nos sentimos dominados por la bici del niño. ¡El pedaleo del niño se nota efectivamente!

Enganchar o desenganchar la bici del niño es cosa de segundos i casi lo podemos hacer solos, ya que el sistema es excelente.

 

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Vídeo del test

By | 2015-03-17T10:04:47+00:00 Octubre 22nd, 2012|Consejos|0 Comments

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